Con la llegada del buen tiempo y el aumento de las temperaturas en los meses de abril y mayo, muchas personas empiezan a anticipar una situación que va mucho más allá de la incomodidad y que sufren durante todo el año: la hiperhidrosis o sudoración excesiva.
Esta condición no solo afecta a zonas como las manos, las axilas o las plantas de los pies, también puede darse en áreas como la nuca, la zona lumbar o el cuero cabelludo, y tiene un fuerte impacto en la vida diaria de quienes la padecen.
“El problema no es solo físico, es profundamente social y psicológico”, explica el doctor Rafael Serena, especialista en láser y medicina estética y director de Serena Clínic. “Hay pacientes que condicionan su vida laboral, sus relaciones personales e incluso sus decisiones académicas por culpa del sudor”.
Un problema invisible que limita el día a día
Las situaciones cotidianas pueden convertirse en un auténtico reto. Desde algo tan básico como dar la mano en un entorno profesional hasta escribir en un teclado o elegir qué ropa ponerse.
“Tenemos pacientes que evitan determinados trabajos porque implican contacto físico, o que han visto afectado su rendimiento académico porque mojaban los exámenes con el sudor de las manos”, señala el doctor Serena. “Incluso hemos tratado casos de personas que sufrían caídas por la sudoración en los pies o que tenían que renovar su calzado constantemente”.
Este impacto es especialmente acusado en jóvenes y adolescentes, donde la hiperhidrosis puede derivar en problemas de autoestima, aislamiento social o dificultades en la interacción con los demás.
Un tratamiento eficaz que muchos desconocen
A pesar de su impacto, una gran parte de la población desconoce que la hiperhidrosis tiene tratamiento. Existen distintas opciones terapéuticas, algunas de ellas más invasivas, como la cirugía, que implica intervenir sobre el sistema nervioso y puede conllevar efectos secundarios, o tratamientos como la radiofrecuencia.

Sin embargo, una de las soluciones más eficaces y menos invasivas es la aplicación de toxina botulínica mediante microinyecciones. “Se trata de un procedimiento sencillo que permite bloquear temporalmente la actividad de las glándulas sudoríparas”, explica el doctor Serena. “En zonas como manos, pies o axilas, los resultados son muy satisfactorios y prácticamente inmediatos”.
El efecto comienza a notarse a partir del cuarto día y, en la mayoría de los casos, elimina completamente la sudoración en la zona tratada. El procedimiento se realiza en una única sesión anual y, según la experiencia clínica, muchos pacientes experimentan una mejora progresiva a lo largo de los años. “Con un mantenimiento de tres o cuatro años, hay pacientes en los que la sudoración disminuye de forma muy significativa o incluso desaparece”, añade.
Más allá del verano: mejorar la calidad de vida
Aunque el aumento de consultas coincide con la llegada del calor, los especialistas insisten en que el tratamiento de la hiperhidrosis no es solo una cuestión estética o estacional.
“Cuando solucionas este problema, cambias la vida de las personas”, concluye el doctor Serena. “Hay pacientes que mejoran su seguridad, sus relaciones sociales e incluso sus oportunidades laborales. Y lo más importante: dejan de vivir condicionados por algo que tiene solución”.
El Dr. Rafael Serena es especialista en medicina estética y tratamientos láser, con más de 30 años de experiencia en el sector. A lo largo de su trayectoria ha trabajado en centros de referencia como la Clínica Planas. Actualmente dirige Serena Clínic, su propio proyecto profesional, desde el que apuesta por una medicina estética avanzada, basada en la innovación tecnológica y en un enfoque personalizado orientado a mejorar la calidad de vida de sus pacientes.

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