LiceoTIC Training advierte de que la velocidad de la transformación tecnológica obliga a las empresas a anticiparse a las necesidades de talento y acelerar sus estrategias de formación.
La transformación tecnológica está modificando a un ritmo acelerado las competencias necesarias para desempeñar buena parte de los trabajos. La inteligencia artificial, la automatización y la digitalización están cambiando tareas, procesos y responsabilidades, obligando a empresas y profesionales a afrontar una actualización constante de sus conocimientos.
En este contexto, 59 de cada 100 trabajadores necesitarán formación para actualizar o adquirir nuevas competencias antes de 2030, según el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum (WEF). El informe señala además que 11 de esos 59 trabajadores podrían no recibir la formación necesaria, lo que evidencia la dimensión que está adquiriendo el reto de la actualización de las plantillas.
Para Jordi Damià, CEO de LiceoTIC Training, este escenario obliga a cambiar la manera en que las empresas entienden la formación. “La formación ya no puede plantearse como una respuesta puntual a una necesidad concreta. La velocidad del cambio hace necesario anticipar qué competencias van a necesitar los profesionales y empezar a desarrollarlas antes de que aparezca la brecha”, explica.
El 39% de las competencias actuales cambiará antes de 2030
El desafío no consiste únicamente en incorporar nuevos conocimientos. El World Economic Forum estima que el 39% de las competencias actuales de los trabajadores cambiará o quedará obsoleto entre 2025 y 2030. Además, el 63% de los empleadores identifica las carencias de competencias como la principal barrera para la transformación empresarial.
Este escenario supone que muchas empresas tendrán que revisar no solo qué nuevos perfiles necesitan incorporar, sino también qué capacidades deben desarrollar dentro de sus propias plantillas.
“Una de las dificultades que van a tener las empresas es distinguir entre las competencias que necesitan incorporar y aquellas que tienen que transformar. No todo consiste en aprender algo nuevo: muchas veces será necesario aprender a hacer de otra manera tareas que ya forman parte del trabajo diario”, señala Damià.
Entre las competencias cuya demanda crecerá con mayor rapidez aparecen algunas directamente relacionadas con la tecnología, como la inteligencia artificial y el big data, las redes y la ciberseguridad y la alfabetización tecnológica. Pero el informe también sitúa entre las capacidades que seguirán ganando importancia el pensamiento creativo, la resiliencia, la flexibilidad y agilidad, el liderazgo y la capacidad de aprendizaje continuo.
La inteligencia artificial acelera el cambio
La expansión de la inteligencia artificial está contribuyendo a acelerar esta transformación. Su incorporación a las empresas no solo está generando nuevos puestos especializados, sino que también está modificando las funciones de profesionales que hasta ahora no necesitaban conocimientos avanzados en esta tecnología.
Según el World Economic Forum, la mitad de los empleadores prevé reorientar su negocio en respuesta a la IA, mientras que más de dos tercios planean contratar talento con competencias específicas en inteligencia artificial. Al mismo tiempo, un 40% prevé reducir plantilla allí donde la IA pueda automatizar determinadas tareas.
“La IA no va a afectar únicamente a los departamentos tecnológicos. Va a cambiar la forma de trabajar de prácticamente todos los profesionales. Por eso, formar en IA no debería limitarse a enseñar a utilizar una herramienta, sino a entender cómo cambia el trabajo cuando esa herramienta entra en un proceso”, apunta el CEO de LiceoTIC Training.
La consecuencia es que la formación tecnológica tendrá que ir acompañada de otras capacidades que permitan a los profesionales interpretar información, tomar decisiones, resolver problemas, trabajar con nuevas herramientas y adaptarse a procesos que todavía están evolucionando.
Formar antes de que aparezca la brecha
Ante este escenario, las empresas parecen estar apostando cada vez más por desarrollar las capacidades de sus propios trabajadores. El WEF señala que el 85% de los empleadores prevé priorizar la actualización de las competencias de sus plantillas (upskilling) hasta 2030, mientras que el 70% espera contratar nuevos profesionales con competencias emergentes. El 51% también contempla trasladar internamente trabajadores desde puestos en declive hacia otros en crecimiento.
Para LiceoTIC Training, la clave estará en que esta formación no llegue cuando la necesidad ya sea evidente.
“Esperar a que una competencia se convierta en imprescindible para empezar a formar puede hacer que la organización llegue tarde. Cuando la necesidad ya es evidente, desarrollar esa capacidad puede requerir meses. La formación tiene que adelantarse a la transformación del puesto de trabajo”, afirma Damià.
Este planteamiento implica también un cambio en el papel de los departamentos de Recursos Humanos y Formación, que tendrán que identificar no solo las carencias actuales de sus equipos, sino también las capacidades que serán necesarias a medio plazo.
Del plan de formación al aprendizaje continuo
El escenario que plantea el World Economic Forum apunta hacia un modelo en el que aprender deja de ser una actividad puntual vinculada a un curso concreto y pasa a formar parte de la propia evolución profesional.
Para Jordi Damià, “el reto no es conseguir que un empleado haga más cursos, sino que sea capaz de aprender y aplicar nuevos conocimientos cuando su trabajo cambia. La formación tiene que estar conectada con la realidad de la empresa y con la evolución de cada puesto”.
En este sentido, la actualización de competencias no debería limitarse a los perfiles tecnológicos. La evolución de la IA y de otras tecnologías está afectando a áreas tan diversas como administración, marketing, ventas, atención al cliente, finanzas o gestión de personas, modificando las tareas y capacidades requeridas en puestos que hasta ahora no estaban directamente relacionados con la tecnología.
“Las empresas van a tener que aprender a formar mientras transforman. No pueden esperar a terminar un proceso de digitalización o de implantación de IA para plantearse qué necesitan aprender sus empleados. La formación debe acompañar al cambio desde el principio”, concluye Damià.
El dato del World Economic Forum dibuja así un escenario en el que la capacidad de una empresa para desarrollar y actualizar el talento interno será cada vez más determinante. Si seis de cada diez trabajadores necesitarán formación antes de que termine la década, anticiparse a la evolución de las competencias puede convertirse en una de las claves para que las organizaciones puedan aprovechar las oportunidades de la transformación tecnológica y afrontar sus nuevos retos de talento.Acerca de LiceoTIC Training – https://www.liceotic-training.com/




