La industria internacional del cannabis atraviesa una transformación que va mucho más allá del crecimiento de nuevos mercados. Regulación, cannabis medicinal, investigación, financiación, tecnología, exportación y servicios profesionales están adquiriendo cada vez más peso en un sector condicionado por modelos legislativos muy diferentes entre países.
Europa es uno de los principales ejemplos de esta fragmentación. Mientras países como Alemania, Malta o Luxemburgo han modificado en los últimos años su regulación sobre determinados usos del cannabis, otros Estados mantienen marcos diferentes o continúan desarrollando sus propios modelos. La Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA) señala precisamente que los enfoques regulatorios europeos son cada vez más diversos y destaca la importancia de evaluar los efectos de estas nuevas políticas.

España también ha dado pasos recientes en el ámbito medicinal. La aprobación en octubre de 2025 del Real Decreto que regula la elaboración y dispensación de fórmulas magistrales a partir de preparados estandarizados de cannabis abrió un nuevo marco para su utilización terapéutica. Durante 2026, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha avanzado en su implantación con la puesta en marcha del registro específico de estos preparados.
Este proceso está ampliando progresivamente el número de actividades empresariales que conviven alrededor del cannabis. Junto a productores, fabricantes y comercios especializados aparecen laboratorios, distribuidores, compañías tecnológicas, servicios de ecommerce, inversores y profesionales especializados en ámbitos jurídicos, regulatorios, financieros o de consultoría.
CRECER TAMBIÉN OBLIGA A REGULAR
Alemania refleja algunas de las oportunidades y dificultades que acompañan esta transformación. Según su Ministerio Federal de Salud, las importaciones de cannabis con fines medicinales pasaron de alrededor de 19 toneladas durante el primer semestre de 2024 a cerca de 80 toneladas en el mismo periodo de 2025.
El fuerte incremento llevó posteriormente a las autoridades alemanas a plantear modificaciones destinadas a reforzar determinados controles sobre su prescripción. El caso pone de manifiesto uno de los grandes retos de la industria: el crecimiento de la actividad debe ir acompañado de mecanismos de trazabilidad, seguridad, control y adaptación regulatoria.
En mercados con un recorrido regulado mayor, el cannabis ha generado además un tejido empresarial cada vez más diversificado. Canadá, que legalizó el cannabis recreativo en 2018, alcanzó unas ventas legales de 5.500 millones de dólares canadienses durante el ejercicio fiscal 2024-2025, un 6,1 % más que el año anterior, según Statistics Canada.
El país contaba al cierre de 2025 con 3.295 establecimientos minoristas de cannabis con empleados, además de productores, fabricantes y mayoristas. Más de la mitad de los comercios minoristas tenían entre uno y cuatro trabajadores, mostrando también la presencia de pequeñas empresas dentro de este ecosistema.
LA INTERNACIONALIZACIÓN, UNO DE LOS PRÓXIMOS RETOS
La existencia de modelos regulatorios diferentes convierte la internacionalización en uno de los principales desafíos para las compañías que quieren operar en distintos mercados. “Estamos viendo cómo alrededor del cannabis aparecen necesidades empresariales que hace unos años tenían mucho menos protagonismo. Ya no hablamos únicamente de cultivo o de producto; hablamos también de regulación, distribución internacional, investigación, tecnología, financiación o servicios especializados. El sector se está haciendo más complejo y eso obliga a las empresas a profesionalizarse”, explica Raúl del Pino, responsable de comunicación de Spannabis.
Esta transformación también comienza a trasladarse a los grandes encuentros internacionales del sector. La última edición de Spannabis, celebrada en Bilbao en abril de 2026, reunió a más de 20.000 visitantes, 300 expositores, más de 400 marcas y 3.000 profesionales acreditados, con público procedente de más de 25 países.
Para su edición de marzo de 2027, el encuentro incorporará por primera vez una jornada exclusivamente B2B previa a la feria. El programa previsto incluye cuestiones como financiación, regulación y licencias, tecnología, investigación, exportación, cannabis medicinal e inteligencia artificial y datos, y está concebido para reunir a fabricantes, distribuidores, compradores, inversores y otros profesionales vinculados al sector.
“La internacionalización no consiste únicamente en encontrar compradores fuera de tu país. En una industria como esta implica comprender distintas legislaciones, crear redes de distribución, encontrar socios especializados y conocer las particularidades de cada mercado. Los encuentros profesionales tendrán cada vez más que responder a esas necesidades”, concluye Raúl del Pino.




